Monday, June 19, 2006


Si hablamos del hombre postmoderno sabemos que este es caracterizado por el surgimiento de una nueva lógica que es la razón autónoma, la cual se olvida de la fe, podemos ver casos tan pavorosos como las últimas guerras, campos de concentración, etc. En esa época era normal que se llegara el cansancio, a encontrar una nueva forma de racionalidad.

El hombre postmoderno es un ser consumista, hedonista que se adecua a un sistema, estilo de vida, moda, etc.; capaz de comprar cada día algo nuevo y luego de un tiempo lo desecha porque es viejo, porque ya no sirve. Sabemos que es una persona escéptica, quiere decir que prefiere un pensamiento débil, hace caso a lo primero que le puedan decir, en esta época el sentimiento va sobre la verdad se vive de impresiones, emociones, de lo fugaz.
Ciertamente es en la noción de la verdad y de la razón donde con mayor ímpetu se siente la crisis de la modernidad, es la razón misma la que se muestra desalentada sobre sí misma y renuncia a su meta, la búsqueda de la verdad, a su vez resignándose en lugar de ello con verdades pobres e inconclusas.

Si remontamos a la religión, como es el cristianismo, podemos ver en cambio, se muestra con algunos requerimientos filosóficos inevitables, es el caso de la iglesia y el Papa que en muchas de sus encíclicas a expuestos temas en que la modernidad es un punto importante el solo desea reivindicar la capacidad que el hombre tiene de conocer esta dimensión eminente de manera verdadera e indiscutible, aunque sea imperfecta.
El cristiano no debe de renunciar a la proclamación de la verdad, persuadido de que la necesidad fundamental del hombre es responder al tema de la verdad, y que lejos, la peor corrupción es la intelectual, que se ve engañada por la injusticia, imposibilitando el conocimiento de la realidad tal cual es.

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